
La peregrinación al Santuario del Señor de Qoyllur Rit’i es una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes del Cusco y de los Andes peruanos. Cada año reúne a decenas de miles de peregrinos, músicos y danzantes en la hoyada de Sinakara, una depresión natural rodeada de montañas, situada en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi.
La celebración combina elementos de la fe católica con prácticas andinas de respeto a los apus o montañas sagradas, el agua, los glaciares y los ciclos de la naturaleza. En 2011, la UNESCO inscribió la Peregrinación al Santuario del Señor de Qoyllurit’i en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Es una peregrinación religiosa de fecha móvil que conduce a los devotos hasta el santuario levantado en la hoyada de Sinakara. Durante varios días se desarrollan misas, procesiones, danzas, música, vigilias y ceremonias organizadas por la Hermandad del Señor de Qoyllur Rit’i y las naciones peregrinas.
El nombre suele interpretarse como “Señor de la Estrella de Nieve”. También existen estudios lingüísticos que relacionan el término con la idea de una nieve blanca o resplandeciente, por lo que no existe una única traducción aceptada de manera absoluta. La UNESCO utiliza la interpretación “Señor de la Estrella de Nieve”.
El origen de la devoción se encuentra en una tradición religiosa situada alrededor de 1780. Como ocurre con muchas narraciones transmitidas oralmente, existen distintas versiones, por lo que debe entenderse como un relato de fe y no como una crónica histórica completamente comprobada.
Según la versión más difundida, Mariano Mayta era un joven pastor de la zona de Mahuayani que cuidaba el ganado de su familia en las alturas cercanas al nevado Qulqipunku. En aquel lugar conoció a Manuel, un niño con quien estableció una estrecha amistad.
Manuel vestía una tela fina y desconocida para Mariano, lo que despertó la curiosidad de las personas de la zona. Cuando la familia de Mariano quiso averiguar de dónde provenía aquella tela, el caso llegó a conocimiento de las autoridades religiosas del Cusco y el párroco de Ocongate recibió el encargo de investigar quién era aquel niño.
Una comitiva se dirigió hacia la montaña para encontrarlo. Las versiones del relato difieren en algunos detalles, pero coinciden en que según la tradición, Manuel desapareció y en el lugar apareció una imagen de Cristo sobre una roca. El relato también señala que Mariano murió poco después, profundamente afectado por lo ocurrido.
Con el tiempo, la roca se convirtió en un espacio de veneración. La tradición católica identificó la imagen con Cristo crucificado y alrededor de ella se consolidó el culto al Señor de Qoyllur Rit’i.
La imagen principal venerada en el santuario se encuentra vinculada a una roca sagrada. Este elemento es fundamental porque expresa la unión de dos dimensiones religiosas: la veneración cristiana de Cristo y la consideración andina de las montañas y rocas como espacios con presencia sagrada.-
No existe una versión única y comprobada sobre la fecha o la autoría de la imagen de Cristo pintada sobre la roca. Por esa razón, resulta más riguroso explicar que la imagen fue incorporada como parte del proceso de consolidación del culto, sin presentar una autoría concreta como completamente demostrada.
La peregrinación integra prácticas católicas, como las misas, las cruces y las procesiones, con concepciones andinas relacionadas con los apus, el agua, los glaciares y los ciclos agrícolas.
La UNESCO destaca precisamente esta combinación entre el catolicismo y el culto de origen prehispánico a las divinidades de la naturaleza. El santuario se convierte así en un lugar de encuentro entre peregrinos rurales y urbanos que expresan su fe mediante música, danzas, promesas y actos de penitencia.
Los participantes se organizan en ocho naciones, que no representan países, sino grandes agrupaciones territoriales y rituales:
Cada nación reúne comparsas, músicos, autoridades tradicionales y ukukus. Esta organización permite mantener el orden de las ceremonias y coordinar la participación de los distintos grupos.
Los ukukus, también llamados pablitos en determinados contextos, son personajes rituales fundamentales de la peregrinación. No deben describirse únicamente como “osos”, aunque su indumentaria y algunas interpretaciones populares los relacionan con el oso andino.
Cumplen funciones de disciplina, protección y mediación entre los peregrinos, el Señor y las montañas. También vigilan el cumplimiento de las normas y participan en ceremonias reservadas para ellos.
Durante los días principales de la peregrinación, grupos de ukukus ascienden de noche hacia las zonas altas cercanas al nevado. Antiguamente los ukukus descendían cargando bloques de hielo considerados sagrados. Actualmente está extracción está restringida para proteger los glaciares.

Durante la celebración, las comparsas recorren continuamente el santuario acompañadas por músicos. Cada agrupación posee vestimentas, melodías, pasos y personajes propios.
Las danzas no constituyen únicamente un espectáculo. Son expresiones de devoción y forman parte de las promesas asumidas por los peregrinos. Las procesiones, misas, cantos y danzas se realizan durante el día y la noche. Por ello, durante las fechas principales hay mucha afluencia de personas, ruido y poco descanso.
La peregrinación tiene fecha móvil y suele realizarse en los días previos a Corpus Christi. Antes de organizar el viaje, confirma el calendario oficial de ese año.
Por esta razón, suele celebrarse entre mayo y junio. La fecha exacta y el programa pueden cambiar cada año, por lo que deben verificarse antes de viajar a la festividad.
Las actividades principales en el santuario se desarrollan durante varios días. Sin embargo, la experiencia completa puede extenderse más tiempo para las comparsas que viajan desde sus comunidades o participan en la procesión posterior hacia Tayankani y Ocongate.
Para la mayoría de visitantes conviene reservar al menos dos días: uno para subir desde Mahuayani y participar en las actividades, y otro para regresar. Si no estás bien aclimatado o viajas en los días de mayor afluencia, considera una noche adicional. Intentar realizar toda la ruta en una sola jornada puede resultar exigente debido a la altura, el frío y la concentración de personas.
La peregrinación se desarrolla en el Santuario del Señor de Qoyllur Rit’i, dentro de la hoyada de Sinakara, en las alturas del distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, región Cusco.
El santuario se encuentra en una zona de alta montaña cercana a los nevados Sinakara y Qulqipunku, dentro del área del Ausangate.
Las fuentes presentan pequeñas variaciones, pero el santuario se sitúa aproximadamente entre los 4 600 y 4 700 m s. n. m.
A esta altitud, el oxígeno es considerablemente menor que al nivel del mar. Incluso las personas acostumbradas a caminar pueden experimentar cansancio, dolor de cabeza o falta de aire.
El viaje comienza en la ciudad del Cusco y continúa por carretera en dirección a Urcos y Ocongate. Desde allí se sigue hasta Mahuayani, principal punto de acceso para la ruta tradicional.
Durante la festividad circulan vehículos públicos y transportes organizados, pero también se producen congestión, cambios de ruta y controles temporales. Es recomendable utilizar transporte formal y confirmar previamente el punto de salida y el horario de regreso.
Desde Mahuayani comienza una caminata ascendente de alrededor de ocho kilómetros, aunque la distancia puede variar según el punto de partida y las rutas habilitadas durante la festividad. Dependiendo de la condición física, la aclimatación, el clima y la cantidad de peregrinos, el trayecto puede tomar entre tres y seis horas.
El camino presenta pendientes, tramos irregulares y sectores expuestos al frío. Durante los días centrales suele haber puestos temporales, pero no debe suponerse que todos ofrecerán agua potable, alimentos adecuados o atención médica permanente.
La peregrinación se realiza al comienzo de la estación seca. Durante el día puede haber cielo despejado y radiación solar intensa, pero el viento mantiene una sensación térmica baja.
Después del atardecer, la temperatura desciende rápidamente y puede situarse por debajo de 0 °C. También pueden presentarse heladas, neblina, nieve o cambios repentinos de tiempo.
Qué esperar del clima: durante el día puede haber sol intenso, pero el viento mantiene el ambiente frío. Por la noche y la madrugada son frecuentes las temperaturas bajo cero. Consulta el pronóstico antes de viajar.

La peregrinación es principalmente una manifestación de fe. El visitante debe comportarse con respeto, evitar interrumpir las procesiones y solicitar autorización antes de fotografiar de cerca a peregrinos, ceremonias o imágenes religiosas.
No se debe subir hacia los glaciares por cuenta propia ni seguir a los ukukus durante las ceremonias reservadas. Esas zonas presentan frío extremo, pendientes, hielo, grietas y accesos regulados.
Se recomienda llevar:
La ropa de algodón no es la mejor opción como primera capa, porque retiene la humedad y puede enfriar el cuerpo.
Antes de realizar la peregrinación conviene permanecer al menos dos o tres días en Cusco o en otra localidad de altura para favorecer la aclimatación.
Durante el ascenso:
El dolor de cabeza intenso, la desorientación, la dificultad para respirar incluso en reposo, la pérdida de coordinación o el empeoramiento rápido requieren atención médica urgente. No continúes la caminata ni desciendas sin compañía.
El santuario existe durante todo el año, pero eso no significa que las condiciones de acceso, transporte y servicios sean las mismas que durante la peregrinación.
Fuera de las fechas principales puede haber menos transporte, ausencia de puestos temporales y condiciones meteorológicas difíciles. Antes de viajar, consulta el estado de la ruta con las autoridades locales de Ocongate, operadores formales o alojamientos de la zona. Fuera de la festividad, evita realizar la caminata sin un guía o acompañante con experiencia en montaña.

Pasajeros felices