
Maras comenzó a crecer como centro poblado durante la época colonial, cuando familias vinculadas al Cusco se trasladaron a asentamientos del Valle Sagrado, entre ellos Maras.
Durante la época colonial, Maras fue parte de una ruta usada por arrieros que trasladaban productos como hojas de coca desde la selva alta cusqueña hacia Cusco y otras zonas.
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Maras tiene una identidad particular porque no depende únicamente de un atractivo turístico. Su encanto está en sus calles antiguas, sus portadas coloniales, los campos de cultivo, la producción tradicional de sal y la vida cotidiana de sus pobladores.
A diferencia de otros pueblos del Valle Sagrado más vinculados al comercio turístico masivo, Maras conserva un ambiente más tranquilo. Sus calles, viviendas antiguas, portadas coloniales y costumbres locales permiten al visitante acercarse a una forma de vida más tradicional.
Además, las Salineras y Moray ayudan a entender dos aspectos clave de la vida andina: el uso de los recursos naturales y el conocimiento agrícola de las antiguas culturas.
Maras merece algo más que una parada rápida antes de visitar las Salineras. El pueblo conserva una arquitectura antigua muy interesante, especialmente en sus portadas coloniales, casonas de adobe y calles estrechas.
También es un lugar ideal para observar la vida cotidiana del Valle Sagrado. En sus alrededores se aprecian campos de cultivo, caminos rurales, montañas y vistas abiertas hacia el paisaje altoandino. Por eso, recorrer el pueblo a pie permite descubrir portadas antiguas, calles tranquilas, vistas de los campos y escenas de la vida local que suelen pasar desapercibidas en los tours rápidos.

El pueblo de Maras se ubica en la provincia de Urubamba, en el departamento del Cusco, a aproximadamente 40 km al noroeste de la ciudad del Cusco. Está ubicado a unos 3,375 metros sobre el nivel del mar, en una zona alta del Valle Sagrado de los Incas.
Desde la ciudad del Cusco se puede llegar a Maras por carretera. La ruta pasa por Chinchero y luego continúa por el desvío que conduce hacia el pueblo de Maras. El viaje suele durar entre 1 hora y 1 hora y 30 minutos, dependiendo del tráfico, el tipo de transporte y las paradas durante el recorrido.
Otra opción práctica es contratar un tour de medio día o de día completo que incluya transporte y visitas a Maras, Moray y las Salineras.
Desde Urubamba, el viaje hacia Maras suele ser más corto y puede tomar alrededor de 30 a 40 minutos, según el transporte y la ruta. Se puede tomar un taxi o transporte turístico hacia el ramal de Maras y luego continuar hasta la plaza del pueblo.
Desde Chinchero también se puede llegar por carretera. Esta ruta es muy usada por quienes desean combinar Chinchero, Maras, Moray y las Salineras en un mismo recorrido.
Una ruta práctica es iniciar el recorrido en Cusco, pasar por Chinchero, continuar hacia el pueblo de Maras, visitar Moray y finalizar en las Salineras de Maras. También se puede hacer en sentido contrario, dependiendo del horario y del itinerario del viajero.
Para una visita más tranquila, se recomienda dedicar al menos medio día. Si quieres caminar por el pueblo, tomar fotografías, visitar Moray y recorrer los miradores de las Salineras sin prisa, lo ideal es reservar entre cinco y seis horas.
La plaza principal es el punto de inicio ideal para recorrer el pueblo. A su alrededor se encuentran construcciones tradicionales, espacios públicos y calles que conducen hacia antiguas casonas y portadas coloniales.
Es un buen lugar para observar la vida cotidiana del pueblo, descansar unos minutos y empezar una caminata por el centro histórico.
El templo principal de Maras está dedicado a San Francisco de Asís. Es una construcción religiosa de origen colonial que forma parte del patrimonio histórico del pueblo.
En su interior se conservan obras de arte religioso vinculadas a la tradición artística cusqueña. Antes de publicar este dato, conviene confirmar la presencia de obras atribuidas a Antonio Sinchi Roca Inka, pintor indígena asociado a Maras.
Antes de visitarlo, conviene consultar si el templo se encuentra abierto, ya que sus horarios pueden variar según celebraciones religiosas, misas o actividades locales.
Uno de los elementos más representativos del pueblo son sus portadas coloniales talladas en piedra. Muchas de ellas se conservan en antiguas casonas y llaman la atención por sus relieves, escudos, símbolos religiosos y detalles tallados en piedra.
Estas portadas reflejan la importancia social y económica que tuvo Maras durante la época colonial. Caminar por sus calles permite encontrar varios ejemplos de esta arquitectura, especialmente en las zonas cercanas a la plaza y en calles tradicionales del centro poblado.
Además de las portadas, Maras conserva casonas de adobe, muros antiguos, techos de teja y calles estrechas que mantienen el carácter tradicional del pueblo. Es una zona ideal para tomar fotos de calles antiguas, puertas coloniales, muros de adobe y escenas cotidianas del pueblo.
Las Salineras de Maras constituyen uno de los atractivos más conocidos del Valle Sagrado. Están formadas por miles de pozas de evaporación ubicadas en una ladera cercana al pueblo de Maras. Si se menciona el cerro Qaqawiñay, conviene confirmar la escritura del nombre. El agua salada llega por canales y se distribuye por gravedad hacia las pozas, donde la sal se cristaliza de manera natural.
La extracción de sal en esta zona se realiza desde tiempos prehispánicos y todavía hoy es trabajada por familias locales con técnicas tradicionales. Las pozas son trabajadas por familias de las comunidades de Maras y Pichingoto, y mantienen técnicas tradicionales de producción.
Desde el pueblo de Maras se puede llegar a las Salineras en vehículo o mediante caminatas por caminos rurales. El recorrido ofrece vistas muy atractivas del paisaje andino y de la quebrada donde se ubican las pozas.
Para aprovechar mejor el recorrido, se recomienda visitar primero el pueblo de Maras, continuar hacia Moray y luego dirigirse a las Salineras. Así podrás empezar con el pueblo y su historia, continuar con los andenes circulares de Moray y terminar con las vistas de las Salineras.
Otra alternativa es visitar las Salineras temprano, cuando hay menos visitantes, y dejar Moray para media mañana o el mediodía. La elección dependerá del clima, la disponibilidad de transporte y el tipo de experiencia que se busque.
El pueblo de Maras puede visitarse durante todo el año. Para recorrer sus calles, la plaza y las portadas coloniales, se recomienda ir durante la mañana o las primeras horas de la tarde, cuando hay mejor luz para tomar fotografías y el clima suele ser más agradable.
El templo de San Francisco de Asís no siempre permanece abierto durante todo el día. Lo más recomendable es consultar los horarios de misa o preguntar en la plaza del pueblo antes de organizar la visita.
Para caminar por el pueblo, un buen horario es entre las 8:00 a. m. y las 4:00 p. m. En ese horario hay mejor luz, más movimiento local y buenas condiciones para tomar fotografías.
Las Salineras se aprecian mejor durante la mañana o antes del atardecer, cuando la luz resalta el contraste entre las pozas blancas, el agua salada y las montañas. En temporada seca, los colores suelen verse más intensos.
La mañana es ideal para quienes desean hacer el recorrido completo con calma. La tarde puede ser una buena opción para quienes desean una luz más suave para tomar fotografías, especialmente en las Salineras y en los campos cercanos al pueblo.
La temporada seca, entre mayo y octubre, suele ser la más recomendada para visitar Maras, Moray y las Salineras. Durante estos meses hay más días soleados, mejores condiciones para caminar y mayor visibilidad del paisaje.
La temporada de lluvias, entre noviembre y abril, también permite visitar la zona, pero conviene llevar poncho impermeable, calzado con buen agarre y revisar el estado de las vías antes de salir. En esta época, los campos suelen verse más verdes, aunque puede haber neblina, lluvia o caminos húmedos.

Durante su visita al pueblo de Maras puede caminar por sus calles coloniales, observar sus portadas de piedra, visitar la plaza principal, conocer el templo de San Francisco de Asís y tomar fotografías del paisaje andino.
También puedes sumar Moray y las Salineras al recorrido, o elegir una experiencia con comunidades cercanas para conocer más de la vida rural del Valle Sagrado. Para quienes buscan una experiencia más local, algunas rutas incluyen actividades de turismo vivencial, degustación de productos tradicionales, compra de artesanía o caminatas rurales.
Use calzado cómodo, especialmente si planea caminar por el pueblo, Moray o los senderos cercanos a las Salineras. Lleve protector solar, gorra o sombrero, ya que la radiación en zonas altoandinas puede ser fuerte incluso en días nublados.
También es recomendable llevar una casaca ligera o un cortaviento, porque el clima puede cambiar durante el día. Si viaja en temporada de lluvias, lleve poncho impermeable y proteja sus equipos electrónicos.
Respete las zonas señalizadas, no ingrese a las pozas de sal si no está permitido y evite tocar estructuras antiguas o portadas coloniales. Recuerda que Maras no es solo un atractivo turístico: también es un pueblo vivo, donde las familias locales realizan sus actividades diarias.
¿Dónde queda el pueblo de Maras?
El pueblo de Maras se encuentra en la provincia de Urubamba, en el departamento del Cusco, a unos 40 km al noroeste de la ciudad del Cusco.
¿Maras está cerca de Moray y las Salineras?
Sí. Maras es uno de los mejores puntos para visitar Moray y las Salineras, ya que ambos atractivos se encuentran dentro del distrito y pueden combinarse en una ruta de medio día.
¿Qué se puede ver en el pueblo de Maras?
En el pueblo se pueden ver la plaza principal, el templo de San Francisco de Asís, portadas coloniales talladas en piedra, casonas antiguas, calles tradicionales y paisajes agrícolas andinos.
¿Cuál es la mejor época para visitar Maras?
La temporada seca, entre mayo y octubre, suele ser la más recomendada por el clima estable y la buena visibilidad. Sin embargo, Maras puede visitarse durante todo el año.
¿Vale la pena visitar el pueblo o solo las Salineras?
Sí, vale la pena visitar el pueblo. Maras conserva historia, arquitectura colonial, tradiciones locales y una identidad propia que complementa muy bien la visita a Moray y las Salineras.
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