
La iglesia es un punto central en la vida religiosa y cultural de Cusco, ya que refleja el encuentro entre la arquitectura colonial, la tradición artesanal cusqueña y el antiguo entorno indígena del barrio de T’oqokachi. Visitarla es una experiencia única para quienes desean conocer la historia y el arte del legado de la Escuela Cusqueña.
Entre 2020 y 2023, el templo fue sometido a una restauración integral que incluyó estructuras, retablos, pintura mural, esculturas, mobiliario religioso y el célebre púlpito de San Blas.
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Fue una de las primeras parroquias del Cusco. Su origen se relaciona con la ordenanza de 1559 del virrey Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y con la fundación o edificación realizada hacia 1562 por Juan Polo de Ondegardo. La actual iglesia tiene una planta en forma de cruz latina y una fachada simple de características platerescas.
La riqueza de esta iglesia consiste en su importante colección de pinturas, su espléndido altar mayor y, muy especialmente, su célebre púlpito de estilo barroco hecho de una sola pieza de cedro y considerado el más fino ejemplar de talla en madera realizado en la América colonial. Esta obra data del último tercio del siglo XVII y se le atribuye a Juan Tomás Tuyru Túpac.
El templo actual fue construido tras el terremoto de 1650; aunque conserva la fisonomía típica de las parroquias indígenas fundadas en tiempos del virrey Toledo.

Se ubica en la plazoleta de San Blas, en el tradicional barrio del mismo nombre, a unos 10 minutos a pie de la plaza de Armas del Cusco.

Su arquitectura es sobria en el exterior, pero contrasta con la riqueza ornamental de su interior, donde se mezclan influencias españolas con elementos autóctonos del lugar. La iglesia se ubica en el tradicional barrio San Blas, a pocos pasos de la plaza de Armas del Cusco.
Estructura: su diseño es sencillo, como ocurre en varias parroquias tempranas del Cusco. Entre los materiales utilizados destaca principalmente la piedra y el adobe, materiales típicos de la región, que reflejan la tradición arquitectónica local.
Fachada: la fachada del exterior es sobria y modesta, y mantiene rasgos del barroco andino. Uno de sus elementos más distintivos es el balcón que sirvió como capilla abierta, desde donde se realizaban ceremonias para quienes no podían ingresar al templo.
Interior: destaca el altar mayor, una obra maestra de la carpintería colonial cusqueña. Está tallado en cedro y cubierto con pan de oro con un estilo barroco muy elaborado, lleno de detalles y adornos. En cuanto a ornamentación y arte, la iglesia de San Blas cuenta con una valiosa colección de pinturas de la Escuela Cusqueña, estilo artístico en el que se fusiona la iconografía católica europea con influencias indígenas.
Diseño Barroco andino: como muchas iglesias coloniales de Cusco, el diseño y los elementos decorativos de la iglesia presentan influencia indígena, especialmente en los patrones y símbolos utilizados en la ornamentación.
Púlpito tallado en madera
Su principal atractivo es el célebre púlpito de San Blas, tallado en madera de cedro y atribuido a Juan Tomás Tuyro Túpac. La obra pertenece a la segunda mitad del siglo XVII y es considerada una de las piezas más notables de la carpintería artística colonial cusqueña.
En la parte superior del público se puede apreciar la figura de Cristo. La habilidad del tallador se observa en los detalles de las figuras humanas, especialmente en las expresiones faciales y en los pliegues de la ropa.
Horario referencial: de lunes a sábado, de 8.00 a.m. a 6.00 p.m.
Adulto: S/ 15.00
Estudiante: S/ 7.50
Nota: Las tarifas y horarios pueden variar por misas, restauraciones, festividades o disposiciones internas. Se recomienda verificar la información antes de la visita.
Tarifa: La entrada puede adquirirse de forma individual o como parte del Boleto del Circuito Religioso, que incluye recintos religiosos como la Catedral, Templo de Triunfo, el Templo de la Sagrada Familia, el Templo de San Blas, el Templo de San Cristóbal, Museo Arzobispal.







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