
El Señor de Huanca es una de las festividades más importantes en Cusco. Siendo el 14 de setiembre su fecha principal, la cual se lleva a cabo con mucha devoción, danzas y actividades culturales a la que asisten muchas personas de diferentes lugares.
Para los devotos, el Señor de Huanca es el médico de los pobres, el padre consolador de todos los dolores y el refugio de los afligidos. En este artículo le explicaremos cómo llegar al lugar, qué hacer y algunas recomendaciones para disfrutar de esta experiencia.

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El Señor de Huanca es la imagen del Cristo martirizado que causa gran fervor y devoción entre los católicos de Cusco y el Perú. La figura es vista como un símbolo de protección y milagros. Cada año, en el mes de septiembre, los fieles concurren a Huanca, para los devotos, es el lugar que Dios escogió para manifestarse.
Se han difundido muchas historias sobre el origen del Santuario del Señor de Huanca. Una de ellas se remonta al siglo XVII, cuando un joven cansado de los maltratos por sus patrones españoles, escapó hacia Huanca y rezó durante todo el día para que no lo encontraran. Cuando se hizo de noche, se le apareció la imagen de un Cristo sangrante. Emocionado por la revelación, el joven decidió llevar a uno de los pintores más destacados de la localidad a aquel lugar para plasmar sobre una piedra la figura que había visto. Fue allí donde posteriormente se construyó una capilla que más tarde se convertiría en el actual santuario.
La otra versión relata la historia de un joven que se encontraba en grave estado de salud. Un día conoció a un doctor, quien logró curarlo. Agradecido por el tratamiento, le preguntó al doctor cómo podría retribuir la atención, el médico solo le pidió que lo visite a su casa en el poblado de Huanca; sin embargo, tras un par de años, llegó al pueblo, y muchos de los pobladores le dijeron que ese lugar se encontraba deshabitado y que tan solo se encontraba una capilla abandonada. El joven sorprendido se fue a la pequeña capilla y halló una piedra pintada con un Jesucristo azotado, y vio que el rostro del hijo de Dios era el mismo de la persona que lo había sanado.
La festividad se celebra cada 14 de septiembre, caracterizada por una peregrinación multitudinaria de devotos que llegan de diferentes partes del Perú para recibir la bendición y dar su agradecimiento.
El santuario del Señor de Huanca está ubicado a cerca de los 50 km de la ciudad del Cusco con una altitud aproximada de 3 100 m.s.n.m. en el distrito de San Salvador, provincia de Calca, en el departamento del Cusco.
Desde la ciudad de Cusco hay dos maneras de llegar al santuario del Señor de Huanca. La ruta más común es por la autopista Cusco - Oropesa - San Salvador, el viaje dura aproximadamente 50 minutos.
Otra manera de llegar al Señor de Huanca es con una caminata que dura entre 4 y 7 horas, según el ritmo y la ruta tomada, para lo cual tendrá que partir desde el distrito de San Jerónimo, en la ciudad de Cusco.
Desde Cusco puede tomar un colectivo o un autobús con destino al distrito de San Salvador, una vez que llegue al lugar, puede tomar un taxi o caminar aproximadamente 2 kilómetros hasta el santuario.
La ruta inicia en Cusco y toma la vía hacia San Salvador, pasando por lugares como Oropesa y Huasao, el trayecto dura aproximadamente 1 hora y 30 minutos, al llegar al sitio encontrará estacionamientos cerca del santuario para los visitantes.
Para llegar al santuario desde Cusco, la mejor opción es contratar un tour con una agencia de viajes local, en CuscoPeru.com le ayudamos a organizar su viaje, puede contactarse con nuestros agentes de viaje que estarán encantados de ayudarle.
En su visita al santuario del Señor de Huanca, encontrará lugares llenos de espiritualidad, historia y tradición.
En el Santuario se venera la imagen del Señor de Huanca, rodeada de un ambiente de paz y recogimiento, también encontrará capillas y espacios secundarios para orar. Aquí los visitantes encienden velas y hacen pedidos o agradecimientos.
En este lugar hay manantiales considerados milagrosos, donde los visitantes y devotos recogen agua para llevar a sus hogares o para realizar actos de fe y recogimiento espiritual.
El clima es templado-frío con temperaturas que varían entre los 5 ºC y los 18 ºC. La mejor época para visitar el santuario es durante la temporada seca, entre mayo y septiembre, cuando el clima es soleado y el cielo está despejado de nubes.
No existen horarios específicos para visitarlo, ya que está abierto todo el año para los devotos y viajeros que llegan en peregrinación; sin embargo, le recomendamos visitarla en temporada seca.

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