Si estás pensando viajar a Perú, te recomendamos llevar lo esencial para que disfrutes tu visita sin preocupaciones, dependiendo principalmente de la temporada en la que viajes y los lugares que desees visitar, ubicados en diferentes regiones (Costa, Sierra y Selva), teniendo en cuenta que cada una tiene un clima diferente.
No olvides tus documentos ya que, sonesenciales para tu viaje, como el pasaporte y verifica si necesitas alguna visa según tu país de origen. Además, te recomendamos llevar una copia de tus documentos importantes y un seguro de viaje.
Además de preparar tus documentos y tu maleta, en CuscoPeru.com te ofrecemos una variedad de tours a Perú para conocer los atractivos principales del país sin preocuparte por la organización de cada recorrido. Contáctate con nuestros agentes, que estarán encantados de asistirte.
En Perú, los diferentes destinos se ubican en las tres regiones, cada una con un clima diferente; por eso te recomendamos lo siguiente.
El clima de los lugares más visitados de la costa peruana, como Lima, la Huacachina, Paracas y Nazca, generalmente es caluroso durante casi todo el año; no hay mucha presencia de lluvias, por eso, si deseas visitar alguno de estos lugares, te recomendamos llevar contigo:

Ten en cuenta las temporadas en la sierra, ya que existen dos temporadas bien marcadas, de lluvias y sequía, pero estar preparado no impedirá que visites los mejores destinos como Machu Picchu, La montaña de 7 colores, Cusco y sus sitios arqueológicos y demás, te recomendamos llevar contigo:

En esta región, el clima se caracteriza por ser tropical y lluvioso, y puedes visitar diferentes lugares como Tambopata, la Isla de los monos, entre otros, pero en la temporada que va de mayo a setiembre las lluvias disminuyen; entonces ten en cuenta estos detalles para llevar:
Perú tiene dos temporadas bien marcadas, de lluvias y sequía; sin embargo, el clima varía según cada región y la temporada. Teniendo en cuenta esto, te daremos algunas recomendaciones para tu visita de acuerdo al lugar que elijas.
La temporada de verano o sequía varía según la ubicación de los destinos que deseas visitar; a continuación te damos las recomendaciones para visitar los lugares más visitados.
La temporada de sequía o verano en Cusco se caracteriza por tener los días soleados y las noches frías, entonces te recomendamos llevar:
Si uno de tus destinos es visitar Machu Picchu, toma en cuenta las dos temporadas que tiene el pueblo de Aguas Calientes, como lluvias y sequía. La temporada seca, que va de mayo a setiembre, se caracteriza por las escasas lluvias y los días soleados; por eso te recomendamos llevar:
Sin embargo, cualquier temporada que visites, si estás debidamente preparado, podrás disfrutarla al máximo. Así que te recomendamos llevar ropas abrigadoras, casacas impermeables y, si los días son soleados, te recomendamos llevar protector solar.
Arequipa, conocida como la "Ciudad Blanca", es un destino increíble que cuenta con lugares que puedes visitar, como el Cañón del Colca, el mirador de Yanahuara y mucho más. La temporada de verano, que va de abril a setiembre, es ideal para visitar debido a las escasas lluvias y los días soleados; teniendo en cuenta esto, te recomendamos llevar:

En temporada de verano, la ciudad de lima, te ofrece días agradables con días soleados y humedad alta. Para aprovechar al máximo tu viaje, aquí tienes una lista de cosas esenciales que deberías llevar:
En Perú, la temporada de invierno está asociada con las lluvias, por esta razón, te damos algunas recomendaciones de acuerdo a los lugares que te gustaría conocer.
Para visitar Cusco, en temporada de lluvias, de noviembre a marzo, es necesario que lleves solo lo importante para que puedas disfrutar de esta experiencia sin preocupaciones. Los días son suelen ser soleados, pero las lluvias inesperadas, así que, teniendo en cuenta esto, te recomendamos llevar:
Si planeas visitar Machu Picchu en la temporada de lluvias, te recomendamos llevar:
Disfruta de esta temporada llevando lo necesario para tener una bonita experiencia en tu visita. Ten en cuenta que en esta temporada, especialmente en el mes de febrero, el Camino Inca se encuentra cerrado debido a que es el mes con lluvias más intensas.
La temporada de lluvia en Arequipa va de diciembre a marzo. El clima de la ciudad blanca sigue siendo templado, a pesar de la lluvia, con días cálidos y noches frescas debido a su altitud. Entonces estas son las recomendaciones para llevar a tu viaje:
En la temporada de lluvias en Lima, que va de diciembre a marzo, las lluvias no suelen ser intensas, pero la atmósfera puede estar bastante húmeda. Entonces ten en cuenta llevar:
Elijas el lugar que desees visitar en Perú, ten en cuenta que hay cosas muy importantes que no puedes olvidar para asegurar que tu experiencia sea cómoda y sin contratiempos. Entonces, esta es una lista de las cosas más importantes que debes llevar contigo:
Antes de partir hacia Perú, asegúrate de llevar todos los documentos necesarios para tener un viaje sin complicaciones. Aquí tienes una lista de los documentos esenciales que no puedes olvidar:
Al preparar tu maleta para viajar a Perú, asegúrate de incluir:
Si vas a hacer trekking en Perú, como visitar Machu Picchu o subir a la Montaña de Colores, es importante empacar lo correcto para estar preparado para todo tipo de clima
Este sitio arqueológico inca ofrece rutas de trekking como el Camino Inca, que te lleva a través de paisajes impresionantes hasta la icónica ciudadela en lo alto de los Andes. Es una experiencia inolvidable llena de historia y vistas espectaculares.

Este atractivo natural es conocido por sus coloridas franjas y sus vistas impresionantes. La caminata hacia la montaña tiene vistas panorámicas hacia paisajes y montañas con nevados. La vista desde la cima es asombrosa y recompensa el esfuerzo de la subida.

Somos tres amigas argentinas con un alma viajera imparable. De esas que disfrutan pateando nuevos rumbos y dejándose sorprender por el mundo. Siempre soñamos con el desafío y la mística de recorrer el Camino Inca a Machu Picchu. Sabíamos que esta ruta no era solo un trekking, sino una experiencia que marcaría un antes y un después en nuestras vidas. Así que, cuando se alinearon las estrellas (y las agendas), no lo dudamos: armamos las mochilas, sacamos los pasajes y nos mandamos a Perú. Si estás buscando Tours a Machu Picchu o consejos reales, acá te contamos la aventura épica de nuestro viaje, ¡porque la emoción de un desafío con amigas es el mejor combustible!

Siempre nos habían dicho que el Camino Inca era algo único, una experiencia que te marca. Y eso fue lo que nos empujó a lanzarnos de lleno a esta locura hermosa. Queríamos vivirlo juntas, paso a paso, y cumplir ese planazo de conocer Machu Picchu de una forma distinta, más auténtica.
Cuando nos enteramos que el Camino Inca tradicional duraba cuatro días, se nos cayó un poco la ilusión —no teníamos tanto tiempo, queríamos recorrer más de Perú—. Pero no nos íbamos a quedar con las ganas. Por suerte, contactamos con la agencia CuscoPeru.com, y ahí fue cuando apareció el gol ¡una versión de dos días, igual de copada! No lo pensamos mucho e hicimos la reserva al toque.
Entonces, ¿Qué fue lo que más nos emocionó del viaje? ¿Qué lugares nos dejaron con la mandíbula en el piso? ¿Y posta que llegar a Machu Picchu por el Camino Inca es tan zarpado como dicen? Acá te lo contamos, sin filtro: lo que vivimos, lo que nos movió, y por qué esta aventura se nos quedó tatuada en el alma.
Tal como nos recomendaron desde la agencia, llegamos unos días antes a Cusco para aclimatarnos y no caer fulminadas por el mal de altura. Y menos mal. La ciudad nos recibió con historia, buen clima y un personal de la agencia que se portó de diez desde el primer minuto.
El día anterior al inicio del camino, Efraín, uno de los capos de CuscoPeru.com, nos juntó para explicarnos todo. Nos pasó el itinerario, nos dijo qué llevar (livianito, ojo, que el camino no perdona), y nos transmitió una calma que te juro nos hizo sentir en casa. Estábamos listas. El corazón nos latía fuerte, como tambor de murga.
A las 4 de la mañana ya estábamos de pie y con cara de sueño. Pero claro, salir temprano era clave para evitar el solazo en la caminata. Y la verdad, fue un acierto total.
El guía y el chofer nos pasaron a buscar puntuales como reloj suizo, y allá fuimos, rumbo a la estación de tren en Ollantaytambo. El frío de Cusco a esa hora te despierta hasta el alma, pero íbamos abrigadas lo justo, como nos habían aconsejado. El viaje fue tranqui, charlando medio dormidas, pero con la adrenalina bien arriba. Ya se sentía que venía algo groso.
Llegamos retemprano y ya el frío aflojaba. La estación nos recibió con ese aire serrano, y el cielo empezaba a pintar colores. Una postal. Subimos al Tren Vistadome, con ventanales enormes, y nos acomodamos con una mezcla de emoción y ansiedad. El paisaje era de película: montañas que parecían salidas de un cuento, el río zigzagueando y, en el fondo, el nevado La Verónica, que nos dejó sin palabras.

Bajamos del tren y la selva nos abrazó. Verde por todos lados, el aire húmedo, y ese ruido constante del río Urubamba que metía presencia. Cruzamos un puente de madera y llegamos al puesto de control donde te registrás. Foto obligada con el cartel del Camino Inca —posta, si hacés este viaje, esa foto es un sí o sí—.
Y ahí empezó todo. Mochilas al hombro, zapatillas listas, y el corazón latiendo a mil.

A los cinco minutos de arrancar ya estábamos frente a nuestro primer sitio arqueológico: Chachabamba. Rómulo nos explicó que era una parada de purificación para quienes iban camino a Machu Picchu. No era solo un conjunto de ruinas: era un lugar sagrado. Ahí fue cuando nos cayó la data: estábamos caminando por donde lo hicieron los incas hace siglos. Un flash total.
Uno de los momentos más zarpados fue conectar con la naturaleza. Había tramos donde la selva te tragaba —literal—, parecía un túnel verde del que salías unos metros más adelante. Subíamos por escaleras de piedra que, según Rómulo, habían sido puestas hace cientos de años por los propios incas. Sentías que cada paso tenía historia.
Y lo mejor: el guía nos sacaba unas fotos tremendas. Se tomaba su tiempo, te buscaba el mejor ángulo y te hacía sentir en una producción de National Geographic. ¡Un genio total!

Con el sol pegando fuerte, encontrar la cascada de Phuyuwachi fue como encontrar agua en el desierto. Un alivio glorioso. Nos sentamos bajo la sombra, escuchando el sonido del agua como si fuera un mantra. Charlamos, descansamos, sacamos fotos a lo pavote. Fue un mimo al cuerpo, pero también al alma.
Después de unas cuatro horas de caminata, llegamos a Wiñayhuayna, y posta que no sabíamos para dónde mirar. Las terrazas incas, la vegetación, las flores… todo parecía montado para dejarte sin aire.
Rómulo nos explicó que fue un centro agrícola clave, y que solo se accede a este lugar si hacés el Camino Inca. Sentimos que habíamos llegado a un sitio exclusivo, como cuando descubrís un bar secreto que nadie más conoce.
Ahí almorzamos, charlamos entre nosotras, y recargamos energías. Ya estábamos cerca del momento más esperado.

Una hora y media después, nos encontramos frente a la Puerta del Sol, o Intipunku. Y ahí fue cuando se nos llenaron los ojos de lágrimas. Desde ese punto, se ve por primera vez Machu Picchu, y no hay foto ni video que te prepare para eso. Estaba ahí, real, gigante, místico.
Nos abrazamos, lloramos un poco (sí, no vamos a mentir), y sacamos la clásica foto. Fue un momento bisagra, de esos que sabés que vas a contar mil veces.

Bajamos en bus hasta Aguas Calientes, ese pueblo que vive al ritmo de Machu Picchu. Es chiquito, sí, pero tiene toda la onda. Fuimos al hotel, descansamos un poco, y salimos a caminar por sus callecitas llenas de mochileros y olor a aventura.
Esa noche nos fuimos a dormir con la emoción aún vibrando, porque al otro día venía la frutilla del postre: recorrer Machu Picchu por dentro y subir a Huayna Picchu.
Nos levantamos a la madrugada (otra vez), pero valió cada bostezo. Estar entre las primeras en entrar a Machu Picchu fue un privilegio. Casi vacío, con neblina bajita y un silencio que pesaba. Recorrimos cada rincón: el Templo del Sol, el de las Tres Ventanas, y cada piedra que parecía hablarnos.
Y después... Huayna Picchu. Acá se puso picante. La subida es gratamente jodida, te exige todo. Hay tramos donde la altura te deja sin aire —y no solo por lo empinado—. Pero cuando llegás arriba... la vista es de otro planeta. Tenés todo Machu Picchu a tus pies. Un regalo impagable.

De vuelta en Aguas Calientes, con las piernas temblando, pero el corazón lleno, no podíamos dejar de hablar de lo que vivimos. Cada una con su momento favorito, pero todas de acuerdo en algo: fue una experiencia inolvidable.
CuscoPeru.com se lució en todo: guía, logística, calidez. Rómulo, nuestro querido guía, se ganó un lugar en nuestros corazones. Si estás pensando en hacer este viaje, no lo dudes ni medio segundo. Hacélo. Vivílo. Y si podés, que sea por el Camino Inca. No hay forma más linda de llegar a Machu Picchu.
¡Atenti viajeras!
Sin dudas, llegar al Intipunku. Esa vista vale todo.
Wiñayhuayna y Huayna Picchu se llevan la copa. Uno por lo exclusivo, el otro por las vistas.
¡Ni lo dudes! Aunque el cansancio pegue, la recompensa lo vale todo.
Obvio. Nos sentimos cuidadas, acompañadas, y todo fluyó como si nos conocieran de siempre. Gracias totales por ayudarnos a vivir una de las mejores aventuras de nuestras vidas.

La mejor época para visitar Machu Picchu suele ser la temporada seca, de mayo a octubre, cuando hay más días soleados y menor probabilidad de lluvia, ideales para disfrutar de las vistas y las fotos. Sin embargo, la temporada de lluvias también tiene sus ventajas: menos personas, paisajes más verdes y, en muchos casos, mejores precios. Al final, la elección depende de las preferencias de cada viajero.
Machu Picchu está ubicada entre la Cordillera de los Andes y la ceja de selva, debido a esta ubicación, el clima tiene dos temporadas muy marcadas: época seca y época de lluvias.
Podemos diferenciar ambas épocas no solo por el clima variado, sino también por la cantidad de visitantes y la facilidad para encontrar disponibilidad de entradas, trenes, alojamiento y otros servicios. Aquí te daremos toda la información que necesitas para elegir la mejor época para tu viaje a Machu Picchu.
El clima de la región de Cusco, donde se encuentra Machu Picchu, tiene dos temporadas muy marcadas: época de lluvias y época seca. Sin embargo, el clima en los Andes es impredecible, por lo que pueden presentarse algunas lluvias también en temporada seca.
Muchos viajeros consideran que la mejor época para visitar la maravilla del mundo es durante la temporada seca, de mayo a octubre, ya que es menos probable que llueva. Durante estos meses, el clima suele ser soleado y despejado, ideal para tomar fotos increíbles. Sin embargo, de vez en cuando puede llover incluso en los meses más secos.
En mayo comienza la temporada alta, denominada así porque se tiene mayor cantidad de turistas que visitan la ciudadela inca. Por este motivo es importante reservar su viaje con un mínimo de 2 meses de anticipación.
Mayo: Es considerado el inicio de la época seca, ya que generalmente no presenta lluvias, y es perfecto para quienes desean ver cielos despejados e increíbles amaneceres.
La temperatura en este mes varía entre 28 °C (82 °F) como máximo y 4 °C (39 °F) como mínimo.
Los meses de junio, julio y agosto son considerados temporada alta, porque coinciden con el verano en el hemisferio norte, haciendo de Machu Picchu un lugar perfecto para disfrutar las vacaciones. Si desea visitar la ciudadela inca en esta temporada, le recomendamos hacer la reserva con un mínimo de tres meses de anticipación, porque en estos meses las entradas a Machu Picchu son muy solicitadas.
En estos meses el clima es caluroso y seco durante el día y por las noches suele bajar la temperatura, con presencia de vientos. El clima es impredecible, por lo que puede llover un par de días en estos meses.
Junio: Se caracteriza por ser el mes de las Fiestas del Cusco, durante todo el mes de junio se celebran distintas actividades culturales y la más importante, el Inti Raymi. Por este motivo, los turistas visitan masivamente Machu Picchu, teniendo que reservar el viaje para esta fecha con mucha antelación.
Julio: De igual forma, es un mes de temporada alta, debido a Fiestas Patrias; sin embargo, este mes es el preferido para realizar el Camino Inca hacia Machu Picchu, por lo que debe reservar este tour con casi 3 meses de anticipación para poder conseguir un cupo y disfrutar de esta experiencia única.
Agosto: Se caracteriza por ser el mes de los vientos; este mes es completamente seco, por lo que hace que los amaneceres en Machu Picchu se vean completamente despejados. También es una época alta para realizar caminatas a la ciudadela inca.
La temperatura en estos meses suele variar entre los 29 °C (84 °F) como máximo y 2 °C (35 °F) durante las noches, el frío es intenso por las noches y madrugadas, por lo que se recomienda llevar ropa abrigadora si se piensa realizar algún tipo de caminata.
Los meses de septiembre y octubre se encuentran en temporada de transición, por lo que es probable que se presenten lluvias durante algunos días. Sin embargo, la afluencia de turistas también suele bajar, por lo que se pueden encontrar boletos para ingresar a Machu Picchu hasta con 1 mes de anticipación.
Septiembre: Se considera un mes en el que predomina más la temporada seca, teniendo algunos días de lluvia; sin embargo, al seguir en invierno, el frío se hace mayor, sintiéndose más fresco.
Octubre: Es un mes con mayor probabilidad de lluvias, ya que es el más cercano a esta temporada; sin embargo, se tienen más días calurosos y con buen clima. Por este motivo, se convierte en otro de los meses ideales de temporada alta para hacer el Camino Inca, teniendo que reservar el tour con 3 meses de anticipación.
La temperatura en estos meses están alrededor de los 22 °C (72 °F) en el día y por las noches llega a los 4 °C (39 °F), con mayor probabilidad de lluvias.

La temporada de lluvias, que comprende los meses desde noviembre a abril, se caracteriza por tener días enteros con lluvia, aunque hay algunos días en los que el cielo está despejado con un clima soleado y fresco. Durante esta temporada encontrarás un clima más frío, pero con un paisaje que se ve más verdoso gracias a las lluvias.
Durante esta época, hay menos viajeros, lo que la hace ideal para quienes prefieren evitar las multitudes. Además, al ser temporada baja, es más fácil encontrar ofertas en viajes, vuelos, hoteles y más.
En el mes de febrero está cerrado el Camino Inca a Machu Picchu por las constantes lluvias y para realizar mantenimiento de la ruta.
En estos meses las lluvias son más fuertes y constantes; algunos días amanece lloviendo e incluso durante todo el día se presentan lloviznas.
Enero: Es el mes más lluvioso de toda la temporada, así que si viajas en esta temporada debes llevar ropa adecuada para la lluvia. También ten en cuenta que pueden surgir cambios de último minuto en el itinerario debido a carreteras cerradas por derrumbes, retraso de trenes e incluso, aunque poco probable, vuelos postergados.
Febrero: Tiene menos días lluviosos que enero, pero las lluvias pueden ser más intensas, lo que reduce el número de visitantes a la ciudadela inca. Por este motivo, muchos lo consideran uno de los meses menos recomendados para visitar Machu Picchu si priorizas un clima estable; sin embargo, si viajas bien preparado para la lluvia, puedes disfrutar de un ambiente más tranquilo e incluso tener algunos días despejados.
Marzo: Hay más días soleados con menos probabilidad de lluvia durante el día, siendo este mes el más esperado por los amantes del trekking que desean hacer Camino Inca, ya que a causa de las lluvias, la flora está en todo su esplendor, lo que hace que el trayecto sea impresionante y memorable.
La temperatura varía entre los 21 °C (70 °F) como máximo y 6 °C (43 °F) como mínimo, presentando lluvias aun cuando el día está soleado.
En este mes empieza a notarse el cambio hacia la temporada seca: los días son más estables, hay menos lluvias y el paisaje sigue verde por las precipitaciones de los meses anteriores. La afluencia de turistas comienza a incrementarse, pero todavía no llega al pico de la temporada alta, por lo que puedes encontrar algo más de disponibilidad en trenes, hoteles y entradas si reservas con cierta anticipación.
Abril: Se caracteriza por tener buen clima y pocos días de lluvia, ya que es un mes de transición entre la temporada de lluvias y la temporada seca. Es una excelente opción para quienes buscan un equilibrio entre clima agradable, paisajes verdes y una cantidad moderada de visitantes.
La temperatura en este mes varía aproximadamente entre los 28 °C (82 °F) como máximo y los 4 °C (39 °F) como mínimo.
Durante estos meses se puede tener semanas con ligeras lluvias, lo que hace que el clima sea agradable, la afluencia de turistas es regular, por lo tanto, es posible encontrar disponibilidad en entradas o vuelos.
Noviembre: Es el mes en el que oficialmente comienzan las lluvias, siendo más constantes, pero no tan intensas, y se puede disfrutar del paisaje que comienza a ponerse más verde.
Diciembre: Tiene lluvias más frecuentes y de mayor intensidad, pero esto no impide que los visitantes lleguen a la ciudadela inca. La última semana de diciembre es donde se encuentra mayor cantidad de turistas por fiestas de fin de año.
En estos meses, la temperatura máxima es de 25 °C (77 °F) y la mínima de 5 °C (41 °F), con días soleados y lluvias intensas por igual.

La mayoría de los turistas considera que la mejor época para visitar Machu Picchu es la época seca, que comprende los meses desde mayo hasta octubre; la desventaja es que se encuentra en temporada alta y es más complicado encontrar disponibilidad de hoteles, vuelos y entradas a la ciudadela inca.
Por otro lado, la época de lluvias, que comprende los meses desde noviembre hasta marzo, tiene menos visitantes, precios más bajos y mayor probabilidad de disponibilidad a Machu Picchu.
Sea cual sea la época que elijas, reservar con anticipación es clave. A través de tours a Machu Picchu puedes asegurar entradas, transporte y alojamiento en un solo lugar, evitando la falta de disponibilidad que caracteriza la temporada alta.
Sea cual sea tu decisión, debes estar preparado para cualquier eventualidad en el clima, así que aquí te damos los consejos para que puedas organizar tu viaje a Machu Picchu.
Sea cual sea la temporada en la que viajes, siempre debes llevar:
Al llegar a la ciudadela de Machu Picchu no podrás ingresar con:

El mes más frío para visitar Machu Picchu es el mes de junio, pues la temperatura puede bajar hasta los 5 °C (41 °F) o incluso menos.
Machu Picchu está abierto todos los días del año, si deseas visitar la ciudad inca en época navideña, te recomendamos hacer la reserva con mínimo 3 meses de anticipación, ya que, al ser una fecha especial, las entradas se suelen agotar rápido.
El mejor momento es diferente para cada viajero; por ejemplo, si lo que quieres es observar el amanecer en la ciudadela inca, puedes ir a las 6:00 a.m., justo el horario en el que se abre la entrada; en ese horario hay menos personas, donde podrás tomarte tu tiempo para las fotografías.
En cambio, si lo que deseas es tener una vista completamente despejada de Machu Picchu, el horario de las 9:00 a.m. y 10:00 a.m. es perfecto, ya que, al ser media mañana, la niebla ya se dispersó y todo el paisaje se ve claro.
En un viaje a Machu Picchu, los niños podrán aprender sobre la antigua civilización inca mientras exploran terrazas, templos y misteriosos pasadizos. ¡Es como un parque de diversiones histórico! Pero, ojo, enséñales a respetar y cuidar este patrimonio.
Visitar la ciudad perdida de los Incas, Machu Picchu, en familia, es una experiencia realmente enriquecedora y completamente posible. Pero debe considerar que no existen actividades de entretenimiento para los pequeños y el recorrido en la ciudadela requiere especial cuidado de los padres.
Al ser un monumento histórico, Machu Picchu tiene normas que se deben cumplir, conoce las reglas de Machu Picchu aquí.
¡Definitivamente, será un viaje para recordar, los invitamos a visitar Machu Picchu!

Visitar Machu Picchu puede ser una experiencia mágica para personas de todas las edades, incluso para las familias con niños.
Aunque no hay una edad mínima obligatoria para explorar esta maravillosa ciudadela, te sugerimos que sea una aventura para niños mayores de 6 o 7 años. Esto se debe a que el recorrido puede ser un poco agotador y, en ocasiones, desafiante.
Es vital mantener la seguridad de los más pequeños como prioridad, asegúrate de que no se alejen explorando el centro arqueológicos por su cuenta.

Aparte de la ciudadela Inca de Machu Picchu, existen también otras montañas que explorar que se encuentran cercanas a esta maravilla del mundo antiguo.
La montaña Machu Picchu es la alternativa más adecuada cuando se viaja con niños, pues el ascenso hasta este mirador situado cerca a los 3000 m.s.n.m es a través de un sendero relativamente plano y accesible, alejado de los abismos, que podrá ser recorrido por un niño sin correr grandes riesgos.
Tienes que saber que las entradas para Machu Picchu son para personas de todas las edades, pero algunas edificaciones y experiencias estarán prohibidas para ellos.
Si quieres reservar y comprar un ticket a Machu Picchu para niños, debes seguir los siguientes pasos:
Si tiene alguna dificultad en el proceso de compra, comuníquese con info@cuscoperu.com que gustosamente podrá ayudarlo.
Considerar también lo siguiente:
El ingreso a la Maravilla del mundo ofrece descuentos para que puedas visitarla con los niños:
El ingreso al Santuario Histórico de Machu Picchu para menores de edad es previa presentación de su Pasaporte o Documento Nacional de Identidad (DNI) en caso de ser peruanos.

El viaje a Machu Picchu se compone de diversos tramos cortos que se deben realizar para alcanzar la ciudad perdida de los Incas. Para acceder a la ciudadela Inca se tienen diversas alternativas, que varían dependiendo del presupuesto del viajero, de su condición física para caminar.
La primera alternativa es la de realizar el recorrido clásico iniciando en la ciudad del Cusco hasta el pueblo de Ollantaytambo, por 1 hora y media a 2 horas. En Ollantaytambo se debe abordar el tren que en 2 horas aproximadamente llegara al pueblo de Aguas Calientes.
Los boletos de tren para niños, en las dos empresas que ofrecen el servicio (PeruRail e IncaRail) tienen un descuento aproximado del 40% al 50% siempre y cuando los niños sean menores de 11 años.
El tramo final en esta opción consiste en elegir entre subir desde el pueblo de Aguas Calientes hasta la ciudadela, situada en lo alto de una montaña, utilizando para ello el bus (descuento promedio de 50% para los boletos de niños), o subir caminando, sin costo alguno.
Con esta alternativa se viaja en carro hasta Santa Teresa, un viaje aproximado de 6 horas, hasta llegar al pueblo, una vez allí se debe abordar otro vehículo hasta la denominada ‘Central Hidroeléctrica’, este tramo tiene una duración de 30 minutos.
En el siguiente trayecto se debe elegir entre tomar el tren turístico hasta el pueblo de Aguas Calientes o realizar el trayecto caminado (2 horas de caminata por las vías del tren en medio de la selva subtropical) y finalmente elegir entre el bus Consetur o la caminata hasta la ciudadela Inca.
Existe también la famosa caminata o trekking denominado ‘Camino Inca’ como una alternativa para llegar a Machu Picchu, pero esta opción no es recomendable con niños, debido a la alta exigencia física que esta ruta requiere.

Confirme siempre antes de salir del hotel que lleva consigo: gorro de ala ancha, repelente de insectos, protección para la lluvia y bloqueador solar.
El clima en la ciudadela Inca es impredecible, por lo que se recomienda vestir a los niños con capas. Esto para ir cambiándolas de acuerdo al clima y la situación. Estas son algunas prendas para vestir, por ejemplo:
En Cusco existen muchos otros lugares que puedes visitar con niños y disfrutar de agradables momentos, algunos de estos lugares son:
Si deseas explorar estos maravillosos lugares con comodidad y guía especializada, conoce el City tour que cuscoperu.com ofrece especialmente diseñado para que puedas pasar un agradable momento con tu familia.

Al viajar, el cuerpo puede verse expuesto a cambios de clima, altitud, alimentación y hábitos cotidianos que pueden afectar sus defensas y su sistema inmune; por ello, es importante estar protegido ante cualquier eventualidad.
Por ello, le damos algunas recomendaciones sobre salud y cuidado para su viaje a Perú.
Es recomendable que todos los viajeros cuenten con un seguro personal adecuado. Asegúrese de que este cubra cualquier incidente durante su viaje por el Perú.
Gran parte de las clínicas privadas de las principales ciudades del Perú aceptan seguros internacionales, lo que facilitará la atención de cualquier viajero. Muchas veces, los hospitales y las clínicas piden el pago en efectivo; conserve sus recibos para luego efectuar el reembolso.Si piensa practicar deportes de aventura, tales como canotaje, motocross, parapente entre otros, pregunte si el seguro cubre dichas actividades. Las agencias que operan en el Perú revisarán la validez y la cobertura de su póliza de seguro. Es posible que le rechacen si su póliza no cumple con los criterios y requisitos necesarios.
CuscoPeru.com le recomienda consultar a su médico antes de cualquier tour o vacaciones.
El mal de altura, o soroche, es ocasionado por la menor presión atmosférica en grandes altitudes. Esto tiene como consecuencia que la cantidad de oxígeno almacenada en la sangre sea menor y, al mismo tiempo, los órganos del cuerpo reciban menos oxígeno del habitual; sin embargo, los síntomas del mal de altura son naturales y suelen ser temporales en muchos casos.
Las principales recomendaciones para contrarrestar el mal de altura son:

No hay vacunas obligatorias; sin embargo, muchas deben aplicarse con anticipación.
El Perú tiene buenas condiciones sanitarias; sin embargo, es recomendable tener cierto cuidado con algunas enfermedades en algunas zonas. Si bien no hay vacunas obligatorias para ingresar al Perú, se recomiendan algunas para evitar inconvenientes:
El Camino Inca a Machu Picchu es una de las mejores rutas de Trekking en el Perú; recorre unos 43 km del Qhapaq Ñan, una antigua ruta utilizada por los incas. El Camino Inca, al ser tan popular, hace que surjan muchas preguntas sobre qué se necesita saber para su recorrido; aquí responderemos las más frecuentes.

Los incas fueron uno de los primeros en hacer uso de la medicina natural en nuestra zona geográfica. Es por ello que te presentamos remedios naturales para el problema de mal de altura.

El uso de plantas medicinales incluye una gran variedad de técnicas y tratamientos que a lo largo de los años se utilizaron con la finalidad de curar y tratar distintas enfermedades que afectan a la salud.
El uso de las plantas medicinales para el mal de altura es una solución viable, sin el empleo de fármacos, para poder contrarrestar los síntomas propios del mal de altura.
Más conocido como soroche, es un problema que puede afectar a algunas personas que visitan lugares que se encuentran en altitud, como Machu Picchu, a causa de la disminución del oxígeno en el aire.
Los síntomas más comunes del mal de altura comprenden:
La coca o Erythroxylon coca, es mayormente usada en infusiones. Es un estimulante, analgésico y regulador de la presión sanguínea, lo que estimula la oxigenación de la sangre disminuyendo los malestares respiratorios. También sirve como digestivo disminuyendo las náuseas y el dolor de estómago.

La muña o Minthostachys mollis, es empleada en infusiones. Tiene un uso medicinal para tratar cefalea, gastritis y mal de altura. Ayuda a mejorar la respiración, disminuir la fatiga y molestias estomacales. Al igual que la coca, es una especie botánica tradicional en la medicina de la cultura inca.

El Prunus serotina subsp, al ser un árbol de 20 metros de alto, tiene tres formas de aplicación, el fruto se usa como depurativo, las hojas como regulador del ritmo cardiaco y para el mal de altura y la corteza del árbol como antirreumático. Esta planta también se utiliza para aliviar la tos, bronquitis y para la falta de oxígeno.

La Mentha piperita tiene una composición bioquímica que presenta principalmente eugenol y ácido rosmarínico, los cuales son anticoagulantes. Estos pueden mejorar la circulación de la sangre, pero en dosis mínimas en caso de personas que presenten diabetes. También combate los mareos y el dolor de cabeza. Su uso, al igual que las plantas antes descritas, se basa en infusiones.

Las plantas medicinales suelen ser la primera opción para el mal de altura; sin embargo, a menudo tardan en hacer efecto.
Durante el Tahuantinsuyo se construyó una red vial de unos 30 000 km que comunicaba todo el territorio. Dentro de esta inmensa cadena de caminos se encuentra el Camino Inca a Machu Picchu, ruta que forma parte de la red vial inca y conduce hacia Machu Picchu
El Camino Inca es una vía hecha con piedra que serpentea por los valles y montañas de los Andes. En esta ruta se encuentran muchas construcciones incas, como torres de observación ubicadas en lo alto de las montañas, pequeñas aldeas, andenes de cultivo y otros conjuntos arqueológicos, todos construidos con piedra.
El Camino Inca a Machu Picchu está ubicado en la cordillera de los Andes, con una altura que va entre los 2 040 y los 4 200 m.s.n.m. y una longitud de más de 40 km desde el punto de partida hasta la llegada a la ciudadela de Machu Picchu. Obtener un permiso de ingreso al Camino Inca es el primer paso para explorar esta histórica ruta.
Explorar el Camino del Inca hacia Machu Picchu es una aventura inigualable que todo viajero que visite Perú debería experimentar. No obstante, reservar su lugar en esta icónica ruta requiere planificación y anticipación. Aquí le presentamos cinco motivos convincentes para asegurar su experiencia:
El Camino Inca es una de las rutas de trekking más reconocidas del mundo. En este camino se combinan y se entremezclan restos arqueológicos dispersos a lo largo y ancho del sendero con un impresionante paisaje, además de una inigualable flora y fauna, lo que hace de esta ruta uno de los destinos de viaje más codiciados del mundo
Explorar Machu Picchu y otros sitios arqueológicos a lo largo del Camino Inca es una experiencia fascinante que ningún viajero debe perderse al visitar Perú. Algunos lugares son de acceso exclusivo por el Camino Inca.

Imagine despertar un día en medio de las montañas cubiertas de neblina de los Andes. El sol acaba de salir, dejando ver la silueta de las cumbres y proyectando los primeros rayos de luz sobre el lugar. Puedes ver también muchas aves silvestres y otras especies iniciando la jornada. Nada de sonidos de vehículos ni contaminación. Solo usted y los demás viajeros tienen la misma emoción por explorar y descubrir esta hermosa ruta. Vive esta experiencia ahora y reserva cuanto antes tu ingreso al Camino Inca.
Explorar el Camino del Inca hacia Machu Picchu no solo lo sumerge en la historia antigua, sino que también te conecta con la impresionante belleza natural de Perú. A lo largo de la ruta, será testigo de paisajes espectaculares, desde exuberantes bosques nubosos hasta majestuosas montañas nevadas. Los ríos y las cascadas añaden un toque de frescura y vitalidad al camino, mientras que la abundante flora y fauna lo sorprenderán en cada paso.
Detenerse a contemplar la inmensidad de los Andes y sentir la energía del entorno lo invita a reflexionar y apreciar la grandeza de la naturaleza. Al recorrer el Camino Inca, no solo está en un viaje hacia Machu Picchu, sino también en un viaje hacia la conexión con la tierra y su belleza incomparable.
Emprender el Camino del Inca hacia Machu Picchu es más que un viaje; es un desafío personal que invita a superarse a sí mismo. Caminar por los mismos senderos empedrados que recorrieron los antiguos incas hace siglos es una experiencia verdaderamente única. El Camino Inca le brinda la oportunidad de sumergirse en la historia de la civilización inca y conectarse con su legado de una manera profunda y significativa.
Con cada paso, enfrentará pendientes empinadas, mientras atraviesa valles y cruza ríos, lo que lo lleva a descubrir su fuerza interior y resistencia. La altitud y el clima cambiante añaden complejidad al desafío, pero cada obstáculo superado le acerca más a la cima. Al final del camino, la sensación de logro y satisfacción al llegar a Machu Picchu es incomparable, dejando recuerdos y una sensación de realización personal.

El tiempo de duración del Camino Inca varía según la versión que elija. CuscoPeru.com tiene ofertas para el Camino Inca a Machu Picchu, para que decida cuál se adecúa más a tus preferencias:
| Tours | Duración | Dificultad |
|---|---|---|
| Camino Inca corto Machu Picchu | 2 días y 1 noche | Fácil - intermedio |
| Camino Inca Machu Picchu clásico | 4 días y 3 noches | Moderado - alta |
La decisión de cuál tour tomar puede ser muy complicada. A continuación le presentamos un cuadro comparativo para que esta decisión sea más sencilla:
| Tour | Tour Camino Inca corto A Machu Picchu de 2 Días | Tour Camino Inca clásico A Machu Picchu de 4 Días |
|---|---|---|
| Distancia | 12 km aporx. | 43 km aporx. |
| Dificultad | Fácil - intermedio | Moderado - alta |
| Altitud máxima | 2 690 ms.n.m. | 4 200 m.s.n.m./td> |
| Altitud mínima | 2 141 m.s.n.m. | 2 160 m.s.n.m. |
| Tiempo de caminata | 6 h 20 min aprox. | 25 h 10 min aprox |
| Precio por persona | 495 USD | 859 USD |
Recuerda que al visitar estos sitios arqueológicos, es fundamental respetar las normas de conservación y preservación para garantizar que futuras generaciones también puedan disfrutar de su belleza e importancia histórica.
El Camino del Inca, así como la ciudadela de Machu Picchu y los demás restos arqueológicos incas, están bajo responsabilidad del Ministerio de Cultura del Perú, que determina la cantidad máxima de visitantes por día.
La ruta clásica suele manejar un límite de 500 usuarios diarios, incluyendo visitantes y personal de apoyo.
Si desea reservar el Camino Inca para los meses de junio y julio, debe hacerlo al menos nueve meses antes, debido a que esta es la mejor temporada para realizar la caminata y coincide con las festividades de la ciudad de Cusco.
Para poder explorar el Camino Inca se debe contratar una agencia u operador de turismo de manera obligatoria, no está permitido hacer el recorrido por cuenta propia. Este costo varía dependiendo del nivel de lujo que el viajero desea, del tipo de agencia y de los extras que se contraten. Habitualmente se encuentra entre los USD 500 y USD 800; sin embargo, reservar con antelación le asegura obtener su entrada al Camino Inca sin inconvenientes.
Si por diversos motivos no pudo conseguir un boleto disponible para hacer el Camino Inca, pero está deseoso de descubrir la ciudadela inca a través de una caminata o trekking, puede optar por las siguientes alternativas:

Los Caminos del Inca son una extensa red de senderos hechos con piedra que recorren seis países de Sudamérica y fueron desarrollados y construidos en parte por el Imperio de los Incas, hace más de 500 años. ¿Cuáles fueron las funciones de esta red de caminos? Fueron una parte vital en el crecimiento del denominado el Tahuantinsuyo.
La UNESCO considera estos caminos como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por esta razón, se protegen y preservan ciertos sectores intactos para las generaciones futuras.
Los caminos del Inca o “Qhapaq Ñan” son una extensa conexión de senderos incas. Tenían la función de unir todo el territorio del Tahuantinsuyo con las ciudades más importantes del imperio, como la ciudad del Cusco.
Inicialmente, los incas y las civilizaciones previas construyeron esta obra de ingeniería con más de 30 000 kilómetros de vías, utilizando la piedra como material principal. Es relevante destacar que no tenían conocimiento del uso de la rueda durante su edificación.
El Qhapaq Ñan o los caminos incas, eran una importante red vial que servía para comunicar el Tahuantinsuyo. Donde lograban atravesar territorios accidentados, como son los Andes, uniendo todo el territorio de norte a sur.
Si bien estaban hechos para comunicar a toda la población, se hicieron algunos tramos solo para el uso de la realeza inca y otros solo para el empleo del pueblo.
Estos permitieron movilizar de manera rápida a los ejércitos y mensajeros incas, además de a los comerciantes. Fueron edificados en la época expansionista de los incas, con la finalidad de integrar y controlar los territorios recién incorporados y mantenerlos bajo control.
Los caminos incas están compuestos por dos vías principales o centrales, a partir de las cuales se desprenden múltiples ramificaciones y caminos cortos. Conectaban ciudades tan septentrionales como Quito, lo que actualmente es Ecuador, hasta poblaciones sureñas como Tucumán, en la actualidad Argentina.
El punto central de esta antigua red de caminos era la ciudad del Cusco. El Imperio de los Incas se dividía en cuatro regiones o “suyos” los cuales eran:
Los elementos que componen la red de caminos incas son: calzadas hechas con piedra, los puentes de piedra que se encuentran a lo largo y ancho de esta red de vías y los tambos. La vía tiene un ancho que va desde el metro y medio hasta los quince metros.

Investigadores se cuestionan cómo estructuras como Machu Picchu permanecen en pie en condiciones difíciles. La misma interrogante se formula para la red de caminos del Inca. Investigaciones recientes han utilizado modernas técnicas de ingeniería, así como equipos de última generación, para descubrir el porqué de este misterio, llegando a diversas conclusiones:
Hace más de 1 300 años, civilizaciones como los Tiahuanaco y Huari edificaron las secciones más antiguas de esta ancestral red de caminos. Esta red, conocida también con el nombre quechua “Qhapaq Ñan”, que significa camino principal. El objetivo principal al momento de construir estos caminos era conectar diferentes regiones geográficas debido a que muchas ciudades importantes se encuentran ubicadas en medio de las altas montañas de los Andes, haciendo difícil su acceso.
Muchos tramos o secciones de esta vía se construyeron con el propósito de unir centros ceremoniales de culto con montañas o Apus, como es el caso del camino entre la ciudadela de Pachacamac (lugar frente al mar) y el inmenso nevado Pariacaca, de más de 5 700 m.s.n.m.
Tras la conquista, varios tramos fueron utilizados por los españoles para desplazarse por el territorio andino.
El mundialmente famoso Camino Inca a Machu Picchu, con aproximadamente 40 kilómetros de extensión, termina en la ciudadela inca, es solo una parte de la extensa red de Caminos del Inca.
El Camino Inca era una ruta crucial dentro del Qhapaq Ñan, que conectaba la ciudad imperial de Cusco con la ciudadela inca de Machu Picchu. Esta ruta es una de las rutas históricas más conocidas de acceso a la ciudadela inca y también facilitaba el comercio, la comunicación y la movilización del ejército.
Para los turistas que visitan Perú, recorrer el Camino Inca a Machu Picchu es una experiencia que permite acercarse a la historia y al paisaje andino para conectarse con la historia y la cultura del país. A lo largo de la ruta, los visitantes pueden explorar antiguos sitios arqueológicos y disfrutar de impresionantes paisajes naturales.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que el Camino Inca es una ruta protegida y sujeta a regulaciones estrictas. Los viajeros interesados en realizar esta caminata deben reservar con anticipación y seguir las pautas establecidas.

La hoja de coca fue una parte importante en la cultura de los incas; sin embargo, no todos los habitantes podían consumirla. Este era usado por la realeza inca, los cuales también controlaban la producción y su consumo.
Esta planta es vendida en la ciudad del Cusco y otras ciudades de la región. Se puede encontrar el producto como solo hoja de coca, o en infusión, extractos, caramelos, chocolates e incluso bebidas con alcohol.
El nombre científico es Erythroxylum coca, el arbusto es de tamaño mediano que habitualmente crece en climas y altitudes ubicadas entre los 800 y los 2 500 m.s.n.m.
Además requiere de especial cuidado y atención, ya que puede producir hasta cuatro cosechas por año, que es hasta 1200 kilogramos por hectárea y se calcula que el tiempo promedio de vida del arbusto es de 60 años.
Su área de origen se ubica en los andes orientales de Perú y Bolivia, pero también puedes encontrarlo en Colombia, Brasil y Ecuador.

Posee de manera natural los siguientes alcaloides:
Aparte de poseer todos los alcaloides mencionados, también tiene las vitaminas B1, B2, C, hierro, calcio y proteínas.
El consumo por parte de los agricultores ha sido una costumbre que data desde los tiempos de los incas y aún hoy se puede apreciar. Fue utilizada por los amautas o sabios incas para tratar de predecir el futuro, al leer las hojas en busca de indicios o presagios de lo que estaría por pasar.
En la época inca se rendía tributo a la madre tierra o Pachamama al iniciar la temporada de lluvias con un ritual conocido como “pago a la tierra”. Este ritual consiste en hacer un hoyo en el suelo y colocar diversos productos y ofrendas, entre ellos las hojas de coca para asegurar una buena cosecha y un buen año.
En el mundo andino existía una reunión social conocida con el nombre de “hallpay” en donde los miembros de la comunidad se congregaban en torno a una mesa llena de hojas de coca. Esta reunión tenía como propósito consagrar la unión entre el hombre y los seres espirituales de los Andes, además de fortalecer su identidad, sus costumbres y reforzar los lazos sociales.
Otra costumbre que solían hacer era intercambiar las hojas de coca con otros productos como carne, papas, habas, verduras, es decir, también formaban parte importante de la economía inca.
Los incas tenían un sistema de correos a lo largo y ancho de su territorio, los encargados de transportar las encomiendas eran conocidos como “chaskis”, eran hombres jóvenes de contextura atlética que recorrían el imperio a pie. Este grupo usó más la planta, pues su consumo les permitía cumplir su trabajo y recorrer grandes distancias con menor sensación de cansancio.

En tiempo de los incas era consumida para distintos beneficios, hoy en día sigue siendo una parte esencial en el Perú, siendo usada para el alivio del mal de altura conocido como soroche, aunque no hay evidencia científica que afirme la solución, era una receta ancestral de los incas y que hoy en día es usada por muchos viajeros, puede ser masticada o bebida como un té (mate de coca).
En distintos lugares de la región del Cusco sigue siendo masticada en su forma natural por los campesinos ayudándoles a mantener la energía y resistir sus horas laborales en condiciones difíciles.
También la podemos encontrar en ceremonias espirituales, los conocidos chamanes y curanderos andinos lo usan para realizar el pago a la tierra, para pedir protección, fertilidad y abundancia, también la encontramos en la festividad más importante del Cusco, el Inti Raymi.
Contiene diversas propiedades con efectos farmacológicos siendo un estimulante ligero para combatir males como el dolor, la sed, hambre, y el mal de altura.
Esta planta es originaria de los Andes amazónicos, donde se utiliza en infusiones y tiene importancia religiosa, ya que se utiliza para ceremonias y rituales, desde el tiempo de los incas.
Lo usaban en los rituales religiosos y como ofrenda para los dioses, porque se consideraba sagrado.
La hoja de coca tiene muchos beneficios, ya que contiene gran variedad de vitaminas, además de alcaloides con propiedades diferentes cada una. Sin embargo, una de la cualidad de principales es que llena de energía al consumidor, haciéndolo capaz de realizar actividades sin sentir cansancio.
Produce un aumento de energía, ayudando al cuerpo a acostumbrarse a la altura. Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde esta solución, volviéndose este remedio una tradición antigua.
La preparación del mate de coca es sencilla, solo debes colocar unas 6 a 7 hojas en una taza con agua hirviendo y dejar reposar. Te recomendamos tomarlo mientras esté caliente para que el efecto sea mayor.
Sus principales usos eran para ceremonias religiosas y el pronóstico del futuro, además fue parte de la economía inca, ya que se utilizaba como trueque para intercambiar productos con otros pueblos.
Si bien es una planta que tiene su crecimiento principal en el Perú, también es posible encontrarla en países como Bolivia, Ecuador y Colombia.


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