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EXCUSIÓN EN EL CAMINO INCA

Por Ellen R. Gordon

Muchos de los viajeros prefieren tomar el viaje de tres horas en tren pero nosotros decidimos tomar la ruta de la esta antigua ruta Inca considerada como una de las mas hermosas del mundo entero. También toda la literatura dice que una persona razonablemente en forma puede hacerlo, pero desde que se menciona pasos con una buena altura (4270 m.s.n.m.), me impresione mucho.

Los historiadores han encontrado los “Caminos Incas” por todo el Perú. Este popular camino ahora conocido como el Camino Inca no fue del todo un camino “real” entre Cusco y Machu Picchu, usado mayormente por la realeza y por peregrinos a la ciudad sagrada. Este camino fue una vía en su tiempo, construido por hombres a pie, y con llamas ligeramente cargadas. Está pavimentada con piedras entrelazadas y atravesaba montañas y pasos con miles de escalinatas.

Los nativos de California no dieron porteadores, campesinos nativos que cargan toda la comida y el equipo, dejándonos a nosotros solo una carga muy liviana de lo que necesitaríamos aquel día durante el recorrido. Tuvimos que necesitar seis porteadores para nosotros dos, un guía y un cocinero, haciendo que mi enamorado diga “Me siento como un rey”.

Los porteadores viajan acorde con los excursionistas, ellos cargan más de 50 libras en sus espaldas (23 kilos). Cada vez que parábamos para almorzar o al anochecer, ellos ya estaban en ese sitio, las carpas estaban hechas, y el cocinero estaba preparando una suculenta comida.

El primer día, antes de comenzar la caminata, paramos en un mercado al aire libre muy colorido donde nuestro cocinero paro para comprar comida fresca. Después cruzamos un puente peatonal sobre el río Urubamba, de esta manera comenzamos la caminata. Después de unas cuantas horas de una caminata fácil paramos para almorzar. Para nuestra sorpresa, en un prado verde muy relajante, había una carpa para comer, con sillas y mesa, agua tibia para que uno se lave, y la comida caliente. En la tarde continuamos el recorrido viendo increíbles nevados, llamas pastando, flores, praderas y lagos.

A lo largo del camino, conocimos a mucha gente, incluyendo a una mujer australiana retirada de 71 años de edad (con su guía y porteadores), de mal humor y sin respiración pero subiendo las escaleras de piedra. Nos preguntábamos si lo iba a lograr. Este camino tan popular alberga a muchos excursionistas pero nunca se ve repleto.

En día y medio logramos cruzar el paso más alto, conocido como el “Paso de la Mujer Muerta”, algo por debajo de los 14,000 pies (4270 m.s.n.m.) a lo largo de una llovizna muy ligera, después comenzamos una bajada muy empinada, con un paisaje espectacular de la vía por debajo de nosotros. Cuando llegamos al lugar de campamento, oímos a los otros excursionistas aplaudir a su amiga australiana, ella también estaba llegando, habiendo conquistado la parte más difícil del camino.

El día tres incluía dos pasos mas, visitas a muchas ruinas incaicas a lo largo del camino, y una caminata dentro del “bosque nublado”, lleno de plantas tropicales exuberantes y flores muy coloridas. Si el día tres fue el más difícil entonces el día tres fue el más hermoso. Cuando cruzamos el último paso, el Valle de Urubamba y la Machu Picchu es lo que seguía.

Caminamos para abajo por la escalinata de piedra a lo largo de los andenes de Intipata (un pueblo al nivel de las nubes) a nuestra última zona de campamento en el Winay Wayna.

La mañana al día siguiente nos levantamos antes del amanecer, para llegar al Intipunku (La Puerta del Sol) justo a tiempo para ver la salida del sol sobre la “Ciudad Perdida”. Cuando el sol salio por entre las montañas las ruinas lentamente emergieron de entre las sombras y se cubrieron de un glorioso color dorado.

Visitamos Machu Picchu, después viajamos en bus hacia Aguas Calientes, un pueblo muy chico pero poseedor de unas relajantes aguas termales- Después de todo necesitábamos una ducha y un poco de descanso, paseamos por la calle principal y al entrar a un local para tomar un café, ahí estaba nuestra amiga australiana, radiante y tomándose una cerveza, ella decía: “Lo logré y todavía estoy viva” Después ella levanto su vaso en signo de una de las mejores experiencias de su vida.

 

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