Bolivia celebró el año nuevo andino. [Español]
Las llamitas, atadas y recostadas, aguardan, junto a la multitud que las rodea, el retorno del Sol (Willka Kuti). El claro, entre amarillo y naranja, se deja esperar tras la cordillera mientras los minutos pasan y la gente ataviada de mantas, ch’ulos y ponchos eleva las manos. Silencio, todos miran hacia la franja. Los kallawayas, entonces, con sus afilados cuchillos, degüellan las llamas que, ante la sorpresa, abren más los ojos y congelan la mirada.
La sangre es recibida en recipientes grandes y anchos y regada sobre las personas más cercanas. El Sol emerge y al unísono se unen los gritos de júbilo y las oraciones en lenguas nativas, luego petardos, música y chicha.
Los que no alcanzaron a ser regados con la sangre de las sacrificadas llamas buscan los recipientes y se pintan la cara con la sangre que aún está caliente.
¡Jallalla Bolivia! ¡Jallalla Año Andino! ¡Jallalla Tata Inti!
El aire es invadido por el aroma a flores, incienso, coca y otros elementos llamados “sagrados”, cuyo significado describe cada uno de los amautas que va repitiendo en quechua y aymara peticiones a la Pachamama (Madre Tierra) y al Tata Inti (Padre Sol). Varias son las mesas instaladas en el lugar, en donde también colocan sullus de llama, caramelos y licor.
Fuente: ‘LosTiempos.com’.