La Pintura Cusqueña [Español]
La céleb
re escuela de pintura cuzqueña o pintura colonial cusqueña, se caracteriza por su originalidad y su gran valor artístico, los que pueden ser vistos como resultado de la confluencia de dos corrientes poderosas: la tradición artística occidental, por un lado, y el afán de los pintores indios y mestizos de expresar su realidad y su visión del mundo, por el otro.
El aporte español y, en general europeo, a la Escuela cuzqueña de pintura, se da desde época muy temprana, cuando se inicia la construcción de la gran catedral de Cusco. Es la llegada del pintor italiano Bernardo Bitti en 1583.
En si, la escuela cuzqueña corresponde a fines del siglo XVII y buena parte del XVIII. El gran propulsor de la escuela cusqueña fue el obispo del Cusco Manuel de Mollinedo y Angulo quien llegó en 1673. Su obra fue la reconstrucción de las iglesias dañadas por el terremoto de 1650, con tal propósito se hizo la re-decoración total de la catedral.

La mayoría de las pinturas de la Escuela Cusqueña se crearon de forma anónima debido a las tradiciones precolombinas que definen el arte como comunitario.
El maestro indígena
Diego Quispe Tito (1611 – 1681).- Procedía de una noble familia autóctona establecida en el barrio de San Sebastián. Pintó la serie del zodiaco (1681) para la catedral cusqueña, pero sólo
se han conservado ocho, posiblemente porque el artista murió antes de culminar su obra.
La iglesia de San Sebastián, conserva la mayor parte de la producción de Quispe Tito, agrupada en cuatro grandes ciclos: Vida de San Juan Bautista, La Pasión, El Martirio de San Sebas
tián y los doctores de la Iglesia. En 1675, siendo ya famoso y solicitado, realizó por encargo de los franciscanos el gran lienzo de Las postrimerías, conocido como El Juicio Final.
Fuente: www.buenastareas.com, www.peruroutes.com, guiadelcusco.perucultural.org.pe
